TESTIMONIOS

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Aquí veras a personas que como tu, querían ser varilleros para sentirse mas valorados, ganar mas y tener mas tiempo libre usando su habilidad manual.

Y hoy ya son Varilleros

Juanpa dejó de buscar el mejor curso y empezó a buscar resultados.

Hace 5 años apostó por una formación presencial que prometía ser la mejor, pero no obtuvo los resultados esperados. Decidió darse una segunda oportunidad con Escuela Varilleros y, con la mentalidad de un aprendiz, los pasos correctos y mucha constancia, hoy no solo vive de ello: se ha convertido en un gran profesional. Desde Las Palmas de Gran Canaria, consiguió estar en esa lista de casos de éxito que un día se prometió formar parte.

Alfonso decidió formarse bien y aprender de una vez por todas.

Tras 25 años en chapa y pintura, Alfonso decidió formarse en varillas y cambiar su manera de trabajar. Hoy aplica el oficio con seguridad, método y resultados reales, trabajando con talleres, compraventas y particulares.

Sergio dejó su empleo para apostar por el oficio de varillero.

Hoy trabaja por cuenta propia dando servicio a talleres de Don Benito y alrededores. Decide su agenda, su ritmo, y ha convertido el oficio en su forma de vida.

Carlos integró el PDR en su taller de chapa y pintura.

Ahora es el único en Valencia que ofrece reparación sin pintar durante todo el año. Su apuesta por diferenciarse ha convertido su taller en un referente local.

Gerson dejó su Cuba querida para empezar de cero.

Se formó con Escuela Varilleros tras llegar a España y hoy vive su sueño: tiene su propio negocio de PDR en Miami, trabaja con su hijo y juntos han creado una empresa familiar que le da libertad, estabilidad y propósito.

De cero a ser el varillero de referencia en Teruel.

Álvaro apostó por formarse y hoy tiene trabajo estable sin salir de su ciudad. Talleres, confianza, y un oficio que le cambió el rumbo.

Gorka fue chapista toda la vida… hasta que dijo basta.

Cansado de hacer siempre lo mismo, se formó como varillero y le dio un giro a su carrera. Aunque ya había varilleros en su zona, encontró su lugar. Su experiencia en el sector le ayudó a empezar desde cero sin quitarle trabajo a nadie. Hoy hay sitio para todos, y trabajo también.

Leonardo llegó desde Uruguay con una idea clara: emprender.

Después de años trabajando por cuenta ajena, encontró en el PDR un oficio rentable y accesible. Hoy compagina su empleo fijo con reparaciones por su cuenta, y está a un paso de dar el salto definitivo hacia su negocio propio en Barcelona.

Pedro Nunca había hecho una formación online… y acabó descubriendo un oficio para ganarse la vida.

Pedro siempre tuvo claro que lo suyo era trabajar con las manos. Partiendo completamente desde cero y sin haber tocado nunca un coche, decidió probar una formación online por primera vez. La práctica, el paso a paso y el acompañamiento cuando se quedaba bloqueado le hicieron avanzar hasta conseguir reparar cosas que jamás habría imaginado. Hoy no solo conoce un oficio que antes ni sabía que existía: sabe hacerlo y ve en él una nueva oportunidad para vivir de lo que mejor se le da.

Eduardo quería más libertad… y terminó creando su propia empresa de varilleros.

Cansado de los horarios, de trabajar todo el año para tener apenas 20 días de vacaciones y de sentir que su esfuerzo no se reflejaba en su situación económica, Eduardo decidió apostar por el oficio de varillero.

En Escuela Varilleros no solo encontró una formación, sino también una comunidad de personas que avanzaban en el mismo camino. Una oportunidad de trabajo junto a otro alumno le ayudó a dar sus primeros pasos como profesional y, poco después, decidió dejar su empleo.

Seis años después, sigue haciendo aquello que un día soñó: reparar coches sin pintar. Pero fue aún más allá. Hoy es propietario de Varisab, una empresa con sede en Sabadell que trabaja también en diferentes países de Europa y da trabajo a otros profesionales. Una transformación que empezó con la decisión de apostar por aprender un nuevo oficio.

Mauricio llevaba tiempo buscando un oficio que estuviera a la altura de sus manos.

Desde Argentina, llevaba tiempo investigando sobre el mundo del varillero y consumiendo cada contenido para descubrir si realmente era el camino para él. Cuando encontró Escuela Varilleros, le convenció una formación que no solo enseña la técnica paso a paso, sino que también trabaja la mentalidad y las herramientas necesarias para construir un negocio propio. Hoy sigue formándose, avanzando desde cero y disfrutando de un proceso que, según él, está explicado al detalle y acompañado en cada paso.

Oriol llevaba años trabajando con las manos… pero sentía que podía llegar mucho más lejos.

Después de años como chapista y pintor, le gustaba su trabajo, pero no quería aceptar que su vida profesional fuera siempre la misma. Quería seguir trabajando con coches y con las manos, pero con más libertad económica, más tiempo y la posibilidad de construir la vida que quería, especialmente ahora que está a punto de ser padre.

Aunque nunca había hecho una inversión así en su formación, decidió apostar por convertirse en varillero. Y apenas dos meses y medio después, llegó su primera reparación: dos horas de trabajo y sus primeros 350 € como varillero.

Hoy todavía sigue formándose, pero ya ha comprobado que este oficio puede darle mucho más de lo que imaginaba.

Danilo creía que ya conocía todos los caminos del mundo del automóvil… hasta que descubrió el varillaje

Desde pequeño, los coches y la competición habían formado parte de su vida. Tras empezar de cero en España, estudió electromecánica, automoción, chapa y pintura, hasta terminar trabajando como electromecánico en Honda.

Fue allí donde descubrió algo que jamás había visto: reparar una abolladura sin pintar. Para alguien tan meticuloso y exigente con su trabajo como él, descubrir que podía trabajar sobre la carrocería, crear resultados increíbles y especializarse en algo que muy pocas personas saben hacer fue una auténtica revelación.

Hoy sigue formándose en Escuela Varilleros. Todavía disfruta de la electromecánica, pero cada vez tiene más presente que el oficio de varillero puede ser el siguiente paso para mejorar su situación y construir algo diferente.